1. La Educación Musical debe comenzar por el canto, ya que éste es la actividad básica y fundamental para desarrollar la audición y la afinación. A partir del descubrimiento de la propia voz, el alumno desarrollará la sensibilidad ante el hecho sonoro y la capacidad creativa.
• Ya desde las primeras etapas, los canturreos repetitivos o nanas que acompañan a la acción de mecer al bebé, ejercen en él una importante y necesaria influencia.
• Es importante en esta época hablar al bebé con voz suave y aportándole variantes en los timbres (onomatopeyas, chasquidos, silbidos, voz de falsete, etc.), y todas las variantes rítmicas e inflexivas del lenguaje.
• A los niños de esta edad les gusta oír a la madre los mismos sonidos y sílabas que él va aprendiendo. Así se establece una especie de diálogo en lo que va siendo “su” lengua.
• En esta fase de preaudición se está formando la memoria musical a base de repetir muchas veces pequeñas y sencillas melodías acompañadas de movimiento.
• El hecho de que estas melodías sean siempre las mismas, favorece la aparición en el niño de un comienzo de estructuración formal.
• Se trata de fragmentos variados y de carácter vivo, que sirven de base a juegos rítmicos y de movimiento: canciones para mover las manos, para contar los dedos, para montar en las rodillas, para dar palmadas, para mecerse, para dar sorpresas, para asustar, etc.
• En esta época de su desarrollo, el niño es más sensible a la melodía que a otros aspectos. Por lo tanto procuraremos aportarles melodías amplias y definidas.
2. Hasta los 2 años aproximadamente, el empleo del intervalo de 3ª menor (Sol-Mi), más que despertar el sentido melódico, tiene el papel de estimular los juegos rítmicos. Esto no niega la utilidad de este intervalo como generador de una fructífera práctica en la iniciación musical (lectura, dictados, etc.), como así se reconoce en la mayoría de los métodos. Pero se recomienda para el desarrollo del sentido melódico, melodías que sumen a dicho intervalo, el 6º grado (el La), ya que “aporta claridad y vida a la frase musical”. Hemsy de Gainza, Violeta (1981), La iniciación musical del niño, Buenos Aires, Ricordi.
3. En la etapa de 2 a 5 años el niño canta pequeñas fórmulas rítmico-melódicas de 2 ó 3 notas, a veces con letras sin sentido, pero que son fundamentales para el desarrollo de la memoria sonora y rítmica. Para esta etapa de la Educación Infantil, que Maurice Martenot(Martenot, Maurice (1993), “Principios fundamentales de formación musical y su aplicación”, Madrid, Rialp.) llama del canto inconsciente, se recomienda elegir al principio canciones sencillas basadas en dos o tres notas, para luego ir aumentando su extensión. De esta forma repetiremos el proceso que se da en el folklore a lo largo de la evolución de la música.
4. Se deben repetir las mismas canciones, hasta que el niño comience a aburrirse de ellas, pero esto no significa que se haga de forma monótona y repetitiva, sino creativa, expresiva y variada. Por ejemplo: alternando solistas y grupo, variando el instrumento, cambiando la letra, acompañándolas con instrumentos percusivos, realizando juegos, pequeñas danzas y movimientos corporales, etc.
5. El niño canturreará más o menos inconscientemente, expresando sus sentimientos a través del sonido. Así, improvisará sonidos a partir de otros presentes en su memoria, o bien reproducirá estos de una forma más exacta. Múltiples audiciones de las mismas melodías le llevarán a conformar su “pensamiento musical”, del cual extraerá los elementos a exteriorizar y que mediante la voz supondrá una verdadera “expresión musical”, pues no será sonido solamente, sino sonido con influencias de su “vida sonora”.
6. Se dice que los niños utilizan una voz para hablar, otra para jugar y otra para cantar. En estas edades, en las que actúan de forma desinhibida, utilizan todos sus recursos expresivos para manifestar diversas situaciones emotivas. El maestro debe aprovechar esta capacidad para aportarles buenos modelos para imitar y repetir.
7. Sólo después de una prolongada práctica en este sentido, se pasará a extraer aspectos técnicos o teóricos de las canciones (etapa del canto consciente o canto obligado). Para ello se procurará que el repertorio sea muy variado y que contengan diferentes posibilidades melódicas, de fraseo, de compás, de agrupaciones rítmicas, instrumentales o tímbricas, etc.
8. En las clases de Expresión Musical deberemos compensar las carencias que el canto haya podido tener en la etapa familiar. De una forma natural, el niño se acostumbrará a cantar y a mover sus brazos siguiendo las alturas del sonido, y aprovecharemos juegos y actividades divertidas para abordar aspectos como el “canto interno” o la “técnica vocal”.